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Muchas, en cursillos exprés, aprendieron corte y costura, se convirtieron en taxistas o trabajadoras agrícolas. Pero la necesidad económica y el machismo tropical llevaron a otras mujeres a prostituirse sutilmente. Entonces, surgieron secretarias con figura de modelos , amantes de "esforzados dirigentes revolucionarios" o madres solteras con varios hijos y sin dinero que por dos latas de carne rusa y Levi's se acostaban con un técnico soviético, un refugiado político chileno o un estudiante angolano.

El pistoletazo de arrancada a la nueva espiral de prostitución aconteció en la década de La meta es iniciar un noviazgo, aunque sea a distancia, recibir transferencias bancarias y la promesa de sacarlas del país. La prostitución en Cuba es una actividad de lucro con un barniz de descontento político. La expansión vertiginosa del jineterismo ha creado varias clases. Las hay de caché, como Taimí; de clase media, que cobran hasta 30 cuc la noche; y de clase baja, que por 10 pesos convertibles son "novias" por 24 horas.

Chicas que cobran 50 o 60 pesos 2 o 3 dólares por una "completa" sexo en todas sus facetas. También por un gramo de cocaína, dos brevas de marihuana y un "magacín" tira de Parkisonil. Los " pingueros " "prostitutos" tienen su franja de mercado asegurada. Enrolados en grupos juveniles, merodean por los alrededores del club Las Vegas, en Infanta y 25, y por otras zonas de El Vedado.

Se prostituyen por 40 pesos unos dos dólares. En bares de particulares, discotecas de calibre, o desde el 2 de noviembre en la Feria Internacional de La Habana , las jineteras de alcurnia o de clase media son plaza fija. Ya Taimí se prepara para la ocasión.

Por eso estoy afinando mi inglés ", dice risueña. Yo les garantizo los clientes. Vivir en Cuba mantenido desde el exterior. Cuando un grupo de amigos con suficiente dinero salen de juerga, es muy probable que terminen pasando la noche con dos chicas. Algunas tienen sus chulos o novios. Cuando las llaman al móvil parten raudas. Al otro día comparten la plata con su pareja. Existen jineteras bisexuales independientes. De día trabaja en una cafetería particular como camarera.

De noche, ocasionalmente, se prostituye a discreción con personas de confianza. Tengo 20 años y debo mantener a mi abuela y a mi madre. En la cafetería me pagan 80 pesos diarios alrededor de tres dólares , pero no me alcanza. Como no tengo hijos, algunas noches junto a mi pareja y con gente discreta que conozco hace tiempo hacemos sexo. Los 25 o 30 'chavitos' pesos convertibles que me pagan me ayudan a vivir con cierto desahogo.

Me gusta la buena vida, beber cerveza importada y fumar marihuana. En octubre de el régimen cerró las discotecas Comodoro, el Café Cantante y el Palacio de la Sala; y en las salas de fiesta de los hoteles Marina Hemingway, Copacabana o Habana Libre el uso queda restringido a los huéspedes del hotel. Sin embargo el régimen obtuvo dos cosas positivas: Pero no todos los cubanos ven con buenos ojos que sus mujeres ejerzan la prostitución. Batista había convertido Cuba en el paraíso del juego y en el prostíbulo de los millonarios estadounidenses.

Castro cerró los burdeles, atendió a las prostitutas y a sus hijos, les dio la oportunidad de aprender un oficio y de asistir a las escuelas para recibir una educación. Los proxenetas fueron encarcelados y la prostitución acabó siendo erradicada de la isla. Pero las necesidades económicas hicieron que el régimen de Castro volviese a los tiempos de Batista. El aeropuerto internacional José Martí recibe al día cientos de vuelos de todo el mundo.

Hasta aquí se acercan las jineteras buscando a los turipepes —como se conoce a los turistas sexuales en la islarecién llegados. Las chicas se engalanan con sus mejores vestidos, lucen sus joyas y utilizan sus armas seductoras para cobrarse la pieza.

La competencia es feroz, pero el botín es suculento y bien merece la pena pasar horas y horas de pie. Las jineteras observan a los turistas recién llegados. Son analíticas y estudian a sus presas en detalle.

Si los turistas son jóvenes, las jineteras ven en ellos la posibilidad de abandonar la isla para irse a sus países de origen. En muchas ocasiones, el servicio puede ser incluso gratuito, ya que lo ven como una inversión a medio plazo. El príncipe azul del que habla va disfrazado de turista.

En Cuba se ha endiosado a los extranjeros y esto produce no pocas frustraciones en las jineteras que ven en ellos su tabla de salvación. El dinero nubla la vista de las muchachas, que ignoran que su supuesto príncipe azul no es millonario, sino un simple trabajador que tiene que cumplir un horario, soportar las arbitrariedades de un jefe y todo por un sueldo que apenas le da para vivir.

putas cuba fiesta prostitutas Las jineteras observan a los turistas recién llegados. Pero no todos los cubanos ven con buenos ojos que sus mujeres ejerzan la prostitución. Se mantiene al tanto de la actualidad suiza a través de Swissinfo, prostitutas amateur prostitutas enfermedades canal SF-1 y la Radio Svizzera, que trasmite en italiano las 24 horas. A ello hay que añadir los que viven del putas cuba fiesta prostitutas, como proxenetas, policías corruptos, empleados de turismo, dueños de casas de alquiler, taxistas y fotógrafos, entre otros. María, de treinta años prostitutas de la calle xxx prostitutas chinas en hospitalet de noche parecen veinte, vive con su hijo en Guanabacoa, el barrio negro de La Habana. Al menos así piensa Carlos, sociólogo que reside al sur de la capital. A partir del 28 de enero de empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog.

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Your email address will not be published. No media source currently available. El sueldo medio de un cubano ronda los dólares mensuales, lo mismo que puede ganar una jinetera semanalmente.

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Y aquí es donde empecé a ejercer la prostitución. Tienen fama de ser generosos con la propina y con el pago a la hora de llevarse a la cama a una mujer o un hombre. En Cuba se celebra cualquier cosa. La fiesta bien puede costar el equivalente a doscientos dólares. Ya no solo se movían en el sector del turismo. También por un gramo de putas cuba fiesta prostitutas, dos brevas de marihuana y un "magacín" tira de Parkisonil.

Un negocio que el gobierno trata de controlar ahora. Sus playas de fina arena blanca, sus aguas turquesas del mar Caribe o disfrutar de un mojito bien frío mientras los cuerpos se broncean han convertido a Cuba en un paraíso terrenal para los cientos de miles de turistas que deciden visitar la isla cada año.

Pero, desde hace varias décadas, a estas maravillas de la naturaleza se ha unido un nuevo reclamo: Miles de turistas extranjeros viajan a Cuba buscando bellas mujeres con las que pasar sus vacaciones por un puñado de dólares. Las jineteras —sobrenombre que reciben las prostitutas cubanas— se han convertido en un símbolo de la isla y en una fuente importante de ingresos.

El fenómeno del turismo sexual arrancó en Cuba a principios de los noventa. Fidel Castro puso sus ojos en el turismo como piedra angular de la nueva economía.

Pero el negocio del sexo se le fue de las manos al régimen y lo que empezó siendo una aventura que embarcaba a cientos de jóvenes que buscaban aliviar las necesidades de sus familias se convirtió en un entramado mafioso con la aparición de proxenetas, casas de alquiler por horas El sueldo medio de un cubano ronda los dólares mensuales, lo mismo que puede ganar una jinetera semanalmente. Profesoras, enfermeras y secretarias abandonaron sus profesiones para caer en los brazos de los turistas repletos de dinero.

Castro se vio en la obligación de tomar cartas en el asunto y en , tras un discurso donde denunció lo que su régimen había promovido, puso en marcha la operación Lacra.

Se realizaron redadas masivas contra las jineteras y los pingueros -chaperos- que se habían convertido en parte del paisaje del Malecón o de la Quinta Avenida. En octubre de el régimen cerró las discotecas Comodoro, el Café Cantante y el Palacio de la Sala; y en las salas de fiesta de los hoteles Marina Hemingway, Copacabana o Habana Libre el uso queda restringido a los huéspedes del hotel.

Sin embargo el régimen obtuvo dos cosas positivas: Pero no todos los cubanos ven con buenos ojos que sus mujeres ejerzan la prostitución. Batista había convertido Cuba en el paraíso del juego y en el prostíbulo de los millonarios estadounidenses. Castro cerró los burdeles, atendió a las prostitutas y a sus hijos, les dio la oportunidad de aprender un oficio y de asistir a las escuelas para recibir una educación. Los proxenetas fueron encarcelados y la prostitución acabó siendo erradicada de la isla.

Pero las necesidades económicas hicieron que el régimen de Castro volviese a los tiempos de Batista. El aeropuerto internacional José Martí recibe al día cientos de vuelos de todo el mundo. Hasta aquí se acercan las jineteras buscando a los turipepes —como se conoce a los turistas sexuales en la islarecién llegados.

Las chicas se engalanan con sus mejores vestidos, lucen sus joyas y utilizan sus armas seductoras para cobrarse la pieza. La competencia es feroz, pero el botín es suculento y bien merece la pena pasar horas y horas de pie. Las jineteras observan a los turistas recién llegados. Son analíticas y estudian a sus presas en detalle. Si los turistas son jóvenes, las jineteras ven en ellos la posibilidad de abandonar la isla para irse a sus países de origen.

En muchas ocasiones, el servicio puede ser incluso gratuito, ya que lo ven como una inversión a medio plazo. El príncipe azul del que habla va disfrazado de turista.

Su historia es similar a la de cientos de jineteras cubanas. Creció en una familia disfuncional. Su madre es una alcohólica perdida y Sheyla desconoce quién fue su padre. El turismo homosexual se dispara en La Habana. Tuve padrastros y madrastras. A los diez años debía limpiar y cocinar. A los doce comencé a prostituirme por comida, golosinas o cualquier regalo. A los quince, una novia que tenía me enseñó a ganar dinero con los cuadros lésbicos.

Con 18 años tuve una hija. Después del parto engordé demasiado y por mis contactos en el mundo del jineterismo me dediqué a comercializar el sexo. Unos clientes la llaman a su móvil y Sheyla queda en verlos en 15 minutos. Rubias, negras, mulatas, pelirrojas. En la puerta del bar la espera un viejo auto ruso que suele alquilar por 30 cuc diarios. El precio entre los extranjeros depende de la pinta y el bolsillo.

Hay europeos que conocen el paño como cualquier cubano. Y no tienen mucha plata. Entonces les cobró 30 cuc por cada muchacha y una comisión de 10 cuc para mí. Las chicas hacen cualquier cosa. Cuando terminan su faena, cada una me da diez pesos convertibles. Yo les garantizo los clientes.

Vivir en Cuba mantenido desde el exterior.

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